CCVC - Consell de Col·legis de Veterinaris de Catalunya - AIAC
    El conocimiento práctico de los veterinarios epidemiólogos es útil para afrontar enfermedades globales como la COVID-19
22/05/2020 12:34:28
   
   
Por primera vez en mucho tiempo, hemos hecho frente a una epidemia que ha afectado a las personas. Una situación extraordinaria que ha determinado medidas extraordinarias de prevención y control en las personas, como la restricción o control de movimientos, la compartimentación de la población o los estrictos protocolos de bioseguridad.

Sin embargo, los veterinarios aplican desde hace tiempo estrategias muy similares para prevenir y controlar enfermedades infecciosas que afectan a los animales, como la gripe aviar o la peste porcina africana. Son altamente contagiosas y generan pérdidas sanitarias y económicas a gran escala, propias de un mundo globalizado donde los movimientos de personas y animales son rápidos y frecuentes.

Los epidemiólogos son los profesionales que lidian con grandes conjuntos de poblaciones y estudian la distribución de las enfermedades, los problemas de salud y sus razones de aparición. “Lo ideal sería disponer de información de todos los individuos, como esto no es viable, se hacen muestreos y se tienen en cuenta parámetros de lo ocurrido en situaciones similares para cuantificar los datos y hacer una representación de la situación. A medida que se va conociendo el virus, se va perfilando la representación”, explica la veterinaria, epidemióloga e investigadora del Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA) del Instituto de Investigación y Tecnología Alimentaria (IRTA), Ana Alba.


¿Qué ha desarrollado la epidemiología veterinaria?

Los veterinarios epidemiólogos se dedican a la investigación en sanidad animal y los encontramos implicados en programas de vigilancia y control de enfermedades infecciosas. Han desarrollado sistemas complejos para recoger datos, muestrear grupos de animales numerosos y diversos de manera continua, analizar estos datos y generar información relevante que ayude a la toma de decisiones.

En cada uno de estos pasos participan diferentes perfiles: ganaderos y personal vinculado al sector, veterinarios clínicos, laboratorios de diagnóstico acreditados, investigadores del ámbito de la sanidad animal (patólogos, virólogos, inmunólogos y epidemiólogos), estadísticos, informáticos y gestores sanitarios, entre otros. Han adquirido experiencia y visión estratégica que se puede aplicar a la salud humana.

El veterinario, catedrático de la UAB e investigador de IRTACReSA, Joaquim Segalés, forma parte del Grupo de Evaluación de Riesgo en el marco de la pandemia que se ha puesto en marcha desde el Plan de Actuación de PROCICAT, del Departamento de Interior y del Departamento de Salud de la Generalitat de Catalunya. “Entiendo que me han propuesto como veterinario con conocimiento de enfermedades de poblaciones y con experiencia con SARS-CoV-2, lo que permite enfatizar el concepto de Una Salud dentro del grupo”, razona Segalés. En relación con las vacunas, IRTA tiene un consorcio con IrsiCaixa y Barcelona Supercomputing Center (BSC) financiado por Grífols desde donde trabajan en el desarrollo de antivirales, anticuerpos y vacunas.

El subprograma de investigación de Epidemiología y Análisis de Riesgo del IRTACReSA colabora con centros de investigación de Canadá y Colombia en la mejora y adaptación de modelos dirigidos a la COVID-19. Se trata de modelos enfocados a representar la dinámica de dispersión y evaluar la capacidad de vigilar y detectar las diferentes enfermedades y, también, para identificar los puntos críticos del sistema para ver cómo habría que mejorar. Se crean modelos espaciotemporales para identificar poblaciones de mayor riesgo y optimizar las estrategias de muestreo. Estos modelos ayudan a demostrar que una población determinada es libre de un determinado agente infeccioso y así poder mover si es necesario.


Como se interpreta la seroprevalencia del 5,9% en Cataluña

Los resultados de la primera fase del Estudio Nacional Sero-Epidemiológico (ENECovid19) puesto en marcha a finales de abril por el Ministerio de Sanidad y el Instituto de Salud Carlos III, en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística (INE) y las comunidades autónomas, daba a conocer que un 5% de la población española y un 5,9% de la catalana ha desarrollado anticuerpos ante la COVID-19. Estos resultados son la media entre los territorios y si nos fijamos en Cataluña observamos que varía según las provincias: en Barcelona hay un 7,1% de seroprevalencia; en Girona, un 2,5%; en Lleida, un 3,7%; y en Tarragona, un 1,6%. “Estos resultados iniciales indican que estamos lejos de la inmunidad de rebaño, en la que un 60% - 70% de la población ha estado en contacto con el virus y ha generado una respuesta inmune”, comenta Ana Alba.

Una prevalencia de anticuerpos mayor en la población nos estaría indicando que buena parte de las personas se habrían infectado y habrían creado una respuesta inmune. Por lo tanto, el desescalar, sería más difícil tener posibles rebrotes y se esperaría un número menor de casos de los que hemos tenido hasta ahora. Ella añade: “Las medidas de distanciamiento social y de bioseguridad parecen haber sido eficientes para frenar la diseminación del virus, por lo tanto, tenemos que ser prudentes, hay mucha responsabilidad colectiva. Del mismo estudio se desprende también que existe mucha variabilidad territorial. Parece lógico que el avance en las diferentes fases y la desescalada se hagan de manera asimétrica”.

Faltan los resultados de las dos siguientes fases del estudio, y hay que ver cómo evoluciona la dinámica de detección. Ana Alba concluye: “La epidemiología veterinaria puede aportar puntos de vista complementarios basados en nuestra experiencia y dar apoyo al estudio analítico si fuera necesario, pues utilizamos metodologías similares de análisis”.


La perspectiva One Health

Cada vez es más aceptado, no sólo por la comunidad científica, sino por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud, el concepto “Una Sola Salud” (o One Health), que reconoce que la salud de las personas, la de los animales y la del medio ambiente está interconectada. En este contexto, el papel de los veterinarios es y será esencial para entender mejor qué factores determinan la emergencia y la prevención de las enfermedades que se transmiten entre animales y personas, es decir, las enfermedades zoonóticas.